Al principio fue un post-it. Una idea luminosa que se negaba a desaparecer. Luego llegó otro, y otro más —una lluvia de notas amarillas que empezaron a poblar mi escritorio, la pared, la pantalla del monitor. Hoy mi mesa parece un pequeño museo de pensamientos: calendarios minúsculos, promesas, recordatorios y deseos a medio escribir.
Hay uno que dice “terminar capítulo”, otro “respirar”, uno más “buscar receta para la cena”. Mis post-its son como mis pensamientos: diminutos, urgentes, con borde adhesivo para que no se escapen. Los pego, los despegо, los muevo de sitio; algunos se descoloran y otros se amontonan hasta formar pequeños montones de responsabilidad y esperanza.
Al pegarlos también les doy vida. Nombrar una tarea la hace real, escribirla en tinta la saca del reino de las ideas y la coloca en la fila de lo posible.
Por ahora he descubierto un orden al caos, del lado izquierdo de mi computadora están las frases que me remiten a la novela que estoy escribiendo, del lado derecho, más cerca del bote de basura, los pendientes del día o la semana, el costo de mi taller que no me aprendo, nombres de médicos con los que debo hacer cita y frases motivantes que van cambiando.
Y tú, ¿qué dice tu post-it favorito? Sea lo que sea, es una pista sobre lo que tu vida necesita ahora. Así que saca un marcador, escribe una cosa que no quieras olvidar y pégala donde la puedas ver. No subestimes el poder de una nota adhesiva: a veces, un rectángulo de papel es todo lo que hace falta para que una idea deje de ser fugaz y empiece a caminar.



2 Comments
ayyyy lo amé, me gusta pensar en tus pensamientos como diminutos, urgentes y movibles
el post it de mi refri dice: it´s not about the talk, it´s about the walk
te quiero
Me encanta el post it de tu refri!!!!
Gracias por leerme y escribir.
Te quiero.