Ayer escribí la última línea de mi novela. Mi mano se resistía a tocar las teclas. No quería despedirse de la historia ni de los personajes. Quizá si hubiera sido una obra de teatro habría esperado una ovación de pie del público, pero ayer estaba sola, aislada en mi oficina. No había público más que mis dos perras acostadas en sus cojines, quines no se percataron de lo que estaba sucediendo en mi interior. Escribir la última línea de una novela implica muchas cosas, no solo la obvia: que terminé mi novela, también la incógnita de qué pasa después, ¿la mando a concurso?, ¿quién la publicará?, ¿tendrá futuro en las escuelas?, ¿se quedará en mi computadora o verá la luz? Y si viajamos más adelante, ¿qué sigue en mi vida como escritora?, ¿me tomaré un tiempo o qué será lo nuevo que escribiré?, ¿cuál será esa nueva historia que ya palpita en mi corazón?, ¿o me secaré por siempre y será mi última obra de arte? No soy una persona pesimista, aunque tampoco salto de optimismo, pero estoy segura que en el futuro algo vendrá. La escritura es cíclica, algo termina, y empieza algo nuevo, termina y empieza algo de nuevo, y así hasta el infinito. Así que ojalá pronto esta novela se consolide para que pronto me sorprenda otra historia. Y que la que acabo de terminar llegue a tus manos lo más pronto posible.

Tiempo y escritura
¿Sabías que el tiempo puede ayudarte a sacar esa parte escritora que llevas escondida? Sí, así es. Podría considerarse una trampa, pero ¿qué importa? Yo lo uso


2 Comments
Felicidades!!!
Ufff, está duro, me encanta que nos hagas pensar en estas cosas . Cada libro que leemos trae muchas emociones tras bambalinas.
A soltar!
Pero qué difícil es soltar no?…