Hay muchas formas de empezar a narrar una historia. Entrando de lleno a la acción a través de un diálogo. Por medio de una potente imagen. Presentando al personaje principal con una característica peculiar. O hasta contando el final. Todas son válidas mientras que posean un gancho para atraparte. Y no me refiero al lector, si no al escritor. Porque quien va a estar horas y horas frente a la computadora será el autor. Y para eso necesita estar enamorado de su inicio. Por eso éste me importa tanto, me gusta leerlo una y otra vez, como si fuera una serie de Netflix, como si quisiera aprenderlo de memoria.
El inicio es ese párrafo al que vuelvo cada vez que empiezo a dudar de mi historia, el que marca mi tono, el que me recuerda por qué empecé, cuando el bloqueo de autor o el síndrome del impostor llaman a mi puerta.
Me imagino que cada escritor tiene su amuleto, el mío es el inicio.
También por eso mi ritual para comprar un libro implica leer sus primeras líneas, si me gusta, es mío, de lo contrario se queda en el estante. Pero no sientas lástima por ese libro abandonado, conozco quienes compran libros leyendo sus últimas líneas; así que seguro este libro terminará sus días en un cálido hogar.



2 Comments
Me encantó verlo desde el punto de vista del escritor! Love it😘
Gracias!! Sí, a mí también.