Esta semana me tocó escuchar, por dos lados muy distintos, la frase trillada de que estamos en esta vida solo por un minuto, o en otras palabras, que pensar que siempre hay tiempo es equivocado. La primera fue en una entrevista con Netta, la israelí ganadora del Eurovisión. La segunda, por el escritor Arnoldo Kraus, en su libro de relatos No eran letras, eran hormigas. Y no solo es una hipótesis, Kraus la confirma con un argumento inapelable, al decir que todos los muertos del mundo lo saben, simplemente porque su tiempo se les agotó. Y aunque no es una novedad, algo en mí cambió, como si fuera la pieza del engranaje que faltaba, bueno, al menos para ese día. Es raro, porque a mí eso de los libros de superación personal y autoayuda no me laten, ni los dichos ultra positivos para levantarte en la mañana con una fresca sonrisa, o lo de repetir mantras contra los pensamientos negativos. Por eso no leo a Paulo Coelho ni a Jorge Bucay, porque ya desde sus títulos empiezo a sentir que se me revuelven las tripas. Quizá peque de prejuiciosa, pero si como bien dice Netta, estamos en esta vida solo por un minuto, prefiero disfrutarlo en cosas más valiosas. Así que ayer fui a conocer el parque que queda a 2 mil pasos de la casa, (los contó la aplicación del iphone), lo hice con mi esposo, al que de hoy en adelante llamaré El Barón, porque eso de esposo suena al siglo XIX, y con Emma, mi perra callejera que adoptamos hace nueve meses. Paseamos entre los árboles, respiramos el aire puro de la ciudad y dejamos que Emma corriera y saltara admirando su agilidad. Al llegar a casa me sentía renovada. Al menos si muero hoy, podré decir que conocí ese parque. Bueno, no lo podré decir yo porque estaré muerta, pero ustedes que leen mi blog sí. ¿Ven por qué es importante que me sigan leyendo?

Tiempo y escritura
¿Sabías que el tiempo puede ayudarte a sacar esa parte escritora que llevas escondida? Sí, así es. Podría considerarse una trampa, pero ¿qué importa? Yo lo uso


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