Aquí estoy, a punto de relatarte mi emocionante aventura de ser operada de la espalda… ¡Sí, es tan emocionante como suena! Hace dos semanas, decidí que era buen momento para que los médicos me colocaran cuatro tornillos. ¡Una operación exitosa y sin dolor! Así que, ¡brindemos por eso!
Pero aquí viene la parte divertida: mi vida se ha convertido en un maratón de estar en modo tortuga. La recuperación es bastante tediosa, no puedo hacer fisioterapia y apenas puedo caminar cinco minutos por hora. Así que, lo único que me queda es leer y ver series como si no hubiera un mañana. En esta era de “hacer mucho”, no hacer nada me está poniendo un poco ansiosa, ¿no te parece?
Pero, esperen… ¿realmente no estoy haciendo nada? Tal vez mi espalda necesita curarse a su ritmo, y eso implica una rutina zen. Estoy hablando de tranquilidad, donde puedo escribir, tejer, y mantener las emociones fuertes a raya. Como el episodio de ayer, cuando mi perra decidió que los chocolates para las visitas eran un bocado delicioso. Todo esto después de un ligero sangrado de mi herida… ¡viva la recuperación!
Así que, prefiero tenderme en mi sofá, disfrutando de los placeres de la calma sin estrés ni dramas. ¿Quién necesita emociones fuertes cuando puedes tener días tranquilos?



2 Comments
Jaja si brindemos por días tranquilos !!!
Te quiero