Hoy me dieron uno de los mejores elogios que he recibido en mi trayectoria como escritora: “Tú escribiste una de las mejores escenas de faje que existen en la literatura para adolescentes” Así de directo y sorpresivo fue el comentario. Y yo, con mi sobrada madurez, sonreí muy propiamente y lo agradecí. ¡Wow! Ya imagino la lápida de mi tumba: “Se le recuerda por haber escrito la escena más cachonda para adolescentes” ¡Ja! Ni me preocupo de la bronca que se vaya a armar entre mis hijos porque seguro que no pasaría los cánones de ningún panteón judío. Si está prohibido poner Queen, mucho menos una lápida con referencias sexuales. A ver si un día nos modernizamos. Pero al menos ustedes, mis queridos lectores, ya lo saben. Obvio se refería a El año terrible y podría adivinar que es cuando la protagonista pierde su virginidad en la playa. Es importante hacer notar que el halago vino de una gran editora, de hecho fungió como uno de los jueces que votó por darme el Premio Gran Angular. Me despedí de ella en espera de un dictamen que pronto me dará sobre una novela. Me subí al auto y me le quedé sonriendo al espejo como una pendeja por 10 minutos. Cuando la mandíbula se me engarrotó junté los labios y arranqué. Esto es lo que pienso hacer: Llegar a casa, leer la renombrada escena y bien motivada salir corriendo en busca de un atuendo atrevido para sorprender al Barón en la noche. Mmm, creo que mejor lo dejamos sin el atuendo, la mayoría son demasiado incómodos y complicados para poner y quitar. En el alto de Insurgentes me detengo, el elogio no fue para Tamar, la esposa, si no para Tamar, la escritora, así que una mejor idea sería ir a pedir trabajo a una editorial especializada en materia erótico, por decirlo de una manera sutil. Exacto, eso haré. La sonrisa no se me quita en todo el día.

Tiempo y escritura
¿Sabías que el tiempo puede ayudarte a sacar esa parte escritora que llevas escondida? Sí, así es. Podría considerarse una trampa, pero ¿qué importa? Yo lo uso


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