Hace unos años una muy querida amiga me mandó una historia que escribió para saber mi opinión. La leí en la computadora y la disfruté muchísimo. De hecho la contacté con una editora con quien tengo comunicación. Y hace unos meses…se la publicaron en un libro “de verdad” Ahora la estoy leyendo por segunda vez, sin embargo, aunque me dé pena reconocerlo, lo estoy gozando mucho más.Así que me pregunto, ¿Importa dónde leemos una historia? ¿Cambia la experiencia si las palabras están impresas en hojas sueltas, engargoladas con cariño o si están bellamente encuadernadas en un libro, con su portada llamativa y el sello de la editorial? Como amante de las letras, esta pregunta me genera sentimientos encontrados. Por un lado, adoro la experiencia de leer un libro. El peso en las manos, el tacto del papel, el diseño de la portada que te anticipa un mundo por descubrir… todo eso suma. Pero, ¿estamos quizás sobrevalorando el contenedor? Piénsenlo un momento: ¿Cuántas veces hemos juzgado un libro por su portada (literalmente!) o lo hemos descartado por ser de un autor desconocido, publicado por una editorial pequeña, o incluso autoeditado? Asumimos que el filtro de una editorial «importante» garantiza la calidad, que un diseño atractivo es sinónimo de una buena historia, que el prestigio del autor es el mejor aval. Pero, ¿y si nos estuviéramos perdiendo joyas literarias por aferrarnos a estos prejuicios? ¿Y si la próxima novela que nos cambiará la vida estuviera esperando en un blog o en un engargolado de tu compañera del taller? Creo firmemente que la magia de una historia reside en las palabras mismas, en la capacidad del autor para transportarnos a otro mundo, hacernos sentir emociones intensas, desafiar nuestras ideas preconcebidas, o simplemente hacernos pasar un buen rato. Esa magia puede encontrarse tanto en una edición lujosa como en un humilde folio impreso. Ahora si me permiten, seguiré con la lectura de mi libro, No tuve que patear a nadie, escrito por Karen Karake. Se los ultra recomiendo. Es un libro «de verdad» en todos los sentidos.

Tiempo y escritura
¿Sabías que el tiempo puede ayudarte a sacar esa parte escritora que llevas escondida? Sí, así es. Podría considerarse una trampa, pero ¿qué importa? Yo lo uso


No Comments