En una conferencia en la FIL, El Fisgón dijo que el escritor Juan Villoro tiene superpoderes, pues una anécdota que sucedió en tiempo real en 20 minutos, la puede narrar en una hora. No me pienso comparar con Villoro, pero me hizo pensar en lo que me sucedió el otro día. Le estaba contando a mi hijo J y al Barón que estaba en un hotel y bajé justo a la hora que terminan de servir el desayuno, me hallaba nerviosa porque no quería perdérmelo, pero por suerte me topé con la señorita de la recepción que me conoce muy bien, me preguntó si aún deseaba desayunar y me dio una mesa, en seguida me preguntó si ya sabía lo que iba a ordenar, y como yo prefería algo ligero porque comeríamos en dos horas, le ordené yogurt con fruta y granola, ella se apuró para que me lo trajeran y así desayuné con calma. Los dos me miraron intrigados ¿De verdad te pasó eso, ma? Sí, tuve muchísima suerte porque no sé qué hubiera pasado si me habría atendido otra señorita, o si habría tenido que ver el menú para decidir el platillo. Es una historia genial, me dijo en tono de burla. Entonces comprendí lo que estaba pasando, la anécdota en sí no tenía nada de especial, la pude haber contado en un renglón: Llegué al restaurante del hotel 10:50, me senté en una mesa para uno, ordené y desayuné. Así de insípido, no el desayuno, si no la historia. Pero lo interesante es la capacidad para alargar la anécdota, y al mismo tiempo creer que de verdad merece contarse, ya no solo a mis familiares si no a todo aquel que lee este blog. ¿Ustedes qué opinan? ¿Les parece esto un superpoder?

Tiempo y escritura
¿Sabías que el tiempo puede ayudarte a sacar esa parte escritora que llevas escondida? Sí, así es. Podría considerarse una trampa, pero ¿qué importa? Yo lo uso


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