Hace 17 años comencé a escribir. El primer libro que se publicó, después de tocar infinidad de puertas fue Papás bajo la lupa. Hace poco mi amiga L me recordó que en la presentación del libro mis papás se quejaban con L, mi maestra y quien pronto también se convirtió en mi amiga: Has creado un monstruo, le decían después de haber leído que la trama de la novela consistía en cómo dos niños enjuiciaban a sus padres. Después de ese vino Cinco modos para deshacerme de mi hermanito, un cuento que me publicaron gracias a que accedí a eliminar la parte en donde Bruno, el hermano mayor, ahoga en el fondo del mar a su hermanito Sebastián. ¡Uff, qué moralistas! El tercero fue El año terrible, el cual reconozco que mandé a concurso durante una etapa maníaca. Ganó pero yo perdí mi intimidad. Cuarto: Orfanato Lachina, Lenny es abandonado por sus papás en un Orfanato. Quinto: Me quiero Independizar, Tavo, a sus doce, está harto de tantas reglas y quiere salirse de casa. Sexto: Producciones Violeta: una niña que quiere curar la enfermedad de su prima a través de cumplirle un deseo. Un tema tabú. Al parecer sí hay un monstruo dentro de mí que espera salir en cada libro, como si quisiera reparar una infancia mal vivida, aunque debo reconocer que no puedo quejarme, crecí llena de amor…¿entonces?, ¿por qué escribo de esos temas? Porque estoy convencida de que la literatura infantil y juvenil debe tocar temas incómodos y necesarios ya que los niños son seres pensantes y merecen ser tratados con respeto. Eso significa nada de moralejas. Así que si por ahí se encuentran a mis papás, no vayan a creer que son culpables de mi escritura, no los vayan a querer ahorcar, quemar, apedrear o descuartizar…ya ven, apenas empiezo a escribir y ya me sale lo sádico.

Tiempo y escritura
¿Sabías que el tiempo puede ayudarte a sacar esa parte escritora que llevas escondida? Sí, así es. Podría considerarse una trampa, pero ¿qué importa? Yo lo uso


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